Paso a desnivel | Por: David Cárdenas Rosas | Las Torres de Satélite: El Legado de Mathias Goeritz en el Corazón de la Modernidad.
Mathias Goeritz nació el 4 de abril de 1915
Hay obras que, más que adornar el paisaje, lo transforman; que van más allá de la arquitectura funcional para convertirse en símbolos de un momento histórico y cultural. Las Torres de Satélite, ubicadas en el Estado de México, son un ejemplo claro de cómo el arte, la arquitectura y el urbanismo se pueden fusionar para dejar una huella perdurable en la memoria colectiva. Y en ese proceso de creación, el nombre de Mathias Goeritz se destaca con fuerza, no solo por su visión estética, sino por su capacidad para hacer del concreto una forma de expresión emocional.
En la década de 1950, México vivía una efervescencia urbanística. Nuevas ciudades nacían, la metrópoli se expandía, y en medio de este auge, surgió la idea de Ciudad Satélite. El proyecto buscaba descongestionar la Ciudad de México y ofrecer una vida más ordenada y moderna. Pero la ciudad necesitaba algo más que casas y avenidas: requería una marca, un símbolo que representara todo lo que esa nueva era significaba.
Fue ahí donde entró en juego Mathias Goeritz, un alemán naturalizado mexicano que se convirtió en uno de los grandes maestros del arte y la arquitectura del siglo XX. Junto a Luis Barragán y Chucho Reyes Ferreira, Goeritz ideó las Torres de Satélite, un conjunto de cinco imponentes prismas de concreto que se alzan como guardianes modernos del horizonte. Con alturas que varían entre 30 y 52 metros, las torres no eran solo una respuesta funcional, sino una declaración de principios, un manifiesto visual sobre el papel que el arte podía jugar en el diseño urbano.
El color fue otro elemento crucial en esta propuesta. Chucho Reyes Ferreira, quien se encargó de la paleta de tonos, dotó a las torres de una vibrante gama de colores—rojo, amarillo, azul, blanco y naranja—que rompían con la sobriedad del concreto y aportaban dinamismo al paisaje.
Más Allá del Concreto: Un Símbolo de Progreso
Inauguradas en 1958, las Torres de Satélite rápidamente se convirtieron en una de las imágenes más icónicas de la Ciudad de México
Con el paso de los años, y a pesar de los cambios en su entorno y en su color, las Torres de Satélite han resistido el paso del tiempo, reafirmando su estatus como una obra maestra del arte público.
En las Torres de Satélite, Mathias Goeritz dejó su huella, no solo en el paisaje, sino en la conciencia de todos aquellos que, al mirar hacia el cielo, siguen admirando la audacia de su legado.