Paso a desnivel | Por: David Cárdenas Rosas | Gala, transformadora de la visión artística de Dalí
Gala, que nació como Elena Ivanovna Diakonova en Kazán, Rusia, fue mucho más que la esposa y musa del genio surrealista Salvador Dalí.
La influencia de Gala sobre el arte de Dalí y su vida que fue profunda, la colocan con honda huella como una de las figuras clave del surrealismo.
Siendo joven al estar hospitalizada, Elena Ivanovna Diakonova conoció a Paul Éluard, al salir ambos del hospital, se casaron y tuvieron una hija.
Posteriormente Paul Éluard comienza a destacar en la poesía y en el círculo de sus amistades se hallaba Salvador Dalí.
Un día fueron invitados por el pintor Dalí a su casa, a partir de ese momento Gala y el pintor no se separaron nunca.
Gala encontró en Dalí una conexión que cambiaría el curso de su vida y la de él. Por su parte, el genial pintor la vio como la inspiración para muchas de sus obras más emblemáticas. Gala no solo fue su musa, sino también su compañera y una figura esencial en su proceso creativo. Gala fue fundamental para que Dalí interpretara y representara el mundo de una manera única, creativa y subjetiva
El impacto de Gala en la obra de Dalí fue trascendental. Su rostro aparece una y otra vez, convirtiéndose en el centro de su universo artístico. La obra Crucifixión (Corpus Hypercubus), es representativa del «periodo atómico» del artista, y es en este sentido un ejemplo claro de su teoría del misticismo nuclear, donde se mezclaban principios católicos y científicos para la producción de un tema pictórico, la crucifixión de Cristo, tiene como testigo y en acto de devoción a Gala.
A lo largo de su relación, Gala fue un pilar en la vida personal y profesional de Dalí, manejando gran parte de sus asuntos financieros y promoviendo su trabajo en los círculos artísticos internacionales. Gala, con su personalidad audaz y a menudo controvertida, se convirtió en una especie de alter ego de Dalí, una fuente constante de inspiración y la persona que, en muchos aspectos, lo anclaba en la realidad.
Sin embargo, la relación entre Gala y Dalí no estuvo exenta de tensiones. A pesar de ello, la conexión entre ellos se mantuvo intacta hasta la muerte de Gala en 1982, un evento que devastó a Dalí.
Gala Dalí no solo fue una figura esencial en el surrealismo, sino también una mujer compleja que dejó una huella indeleble en la vida y la obra de uno de los artistas más innovadores del siglo XX. Su legado continúa vivo en las obras de Dalí, donde sigue siendo la musa inmortalizada en el lienzo.